Cuando decidí salir de mi zona de confort

08.09.19

Hace 4 días estábamos cerrando el curso y ahora estamos a las puertas de empezar uno nuevo… ¿Soy la única que tengo esta sensación o la la tenéis más de un@??

Hace 10 años que ejerzo de profe y cada inicio de curso ha sido distinto. El primer año empecé a trabajar en una concertada y tenía ese típico nerviosismo mezclado de emoción por afrontarme a algo nuevo. Lo recuerdo perfectamente. Seguí en esa escuela durante 8 años más siendo tutora en diferentes cursos de infantil. Cuando ya sabes a donde vas a ir las sensaciones son muy distintas; yo tenía ilusión por empezar un nuevo curso, pero al mismo tiempo me costaba dejar atrás el verano… y mis «preocupaciones» eran si me tocaría esa clase tan movida, si tendría al hermano de tal o si repetiría con aquella familia que encajé tanto, entre otras cosas.

Hace 3 veranos que dejé mi trabajo en el colegio concertado; me dediqué a ejercer de psicopedagoga y me descongelé el número para trabajar en colegios públicos. No sé cómo funciona en otras comunidades, pero en Cataluña te apuntas a un listado y te asignan un número (tienes un número más o menos bajo dependiendo de los años trabajos y las especialidades que tengas). Ahora ya no controlo si se puede congelar el número o no (así se llama en Cataluña a bloquear tu número para que no te llamen pero al mismo tiempo seguir estando dentro de ese listado de la escuela pública).

Cuesta salir de la zona de confort, ¿verdad que sí? Y es que cuando se tiene un trabajo fijo se te hace un mundo dejarlo. Los alquileres no se pagan solos, las facturas siguen llegando cada mes y los supermercados no regalan comida para alimentar a toda la familia.

Además, cuando te sientes segura en un sitio (aunque sepas que no es tu sitio ideal) da pánico absoluto empezar de cero. Eso es precisamente lo que me pasaba a mí. Dominaba a la perfección el funcionamiento de la escuela, conocía a las familias, a los niños/as… y esto en una persona tan tan tan sentimental como yo era algo que me aferraba allí.

Una parte de mi decía; “Anna lánzate, sé valiente y sal de tu zona de confort” y otra parte de mi decía “¿Qué harán los niños/as sin mí? ¿Y si no encuentro trabajo?”, entre otras cosas que pasaban por mi cabeza. Y es que sí, yo pensaba que en ese colegio era imprescindible (¡Sí lo pensaba! Jejeje). Me acuerdo perfectamente que Carlota me dijo; “Te necesitan tantos estos niños/as como los siguientes que vayas a tener donde quiera que vaya a estar”. Pues sí, tenía razón. Cuando a alguien le apasiona su profesión tiene mucho bien por hacer… ¡Donde sea!

Tengo que confesar que me costó mucho esfuerzo dejar el colegio, dejar a mis amistades, pero sobre todo me costaba salir de mi creencia de que mi vida laboral a partir de ahora sería un fracaso… No podía imaginar el empezar un nuevo curso sin saber qué clase tendría, qué alumnos/as me había tocado o sin ir más lejos, sí estaría trabajando en septiembre.

Tan solo tenía “algo seguro” iba a dedicar 2 tardes a trabajar en un centro psicopedagógico al que ya me conocían, pero eso no me daba para vivir… Pues sí amig@s, después de 8 años de trabajo fijo me vi a finales de agosto sin tener nada claro. Sin saber si me llamarían de la pública y en el caso que me llamasen no sabía dónde me tocaría.

Tengo que decir que me sentaron muy bien esas semanas extras de vacaciones jejeje. Para mi fueron semanas intensas, pero me sentía bien conmigo misma. A veces el miedo me bloqueaba pero cuando eso ocurría no paraba de repetirme esta frase: «La magia está fuera de tu zona de confort. Al otro lado del miedo.

Aproveché para leer mucho, puede hacer gestiones del blog que en otras circunstancias no podría hacer, me corté un montón el pelo y lo doné a la lucha contra el cáncer y aprendí a conducir (llevaba años con carnet, pero nunca cogía el coche porque me daba miedo).

A finales de septiembre me asignaron colegio. Empecé haciendo un tercio de jornada. Iba todas las tardes y los lunes también al mediodía para coordinarme con la tutora, Cristina. Encajamos desde el primer momento y juntas llevamos una tutoría de segundo de primaria. A los pocos meses, en el mismo colegio me ofrecieron aumentar mi jornada como profe de especial en infantil. Acepté súper contenta.

Para mí fue un año muy emotivo; tuve la gran suerte de que podía ir en coche a trabajar y aprendí a conducir en pocas semanas, compaginaba el colegio con trabajos de psicopedagoga que me llenaban muchísimo y además en octubre me quedé embarazada. Clara, mi hija, me acompañó en toda mi gran aventura y estuve todo el curso trabajando con mi barrigón (me mimaban muchísimo 😉 )

De ese colegio me llevé grandes recuerdos, mucha experiencia y muy buenas amistades, de esas amigas que parece que las hayan puesto adrede para que se crucen en tu vida y que ahora son imprescindibles 😉

El curso pasado me incorporé después de mi baja por maternidad a un colegio trabajando media jornada como profe de especial en infantil y primer ciclo de primaria. No puedo negar que, aunque en el cole estuve bien no ha sido mi mejor año a nivel laboral. Mi prioridad ha sido Clara y sí, también he hecho un montón de cosas súper guays con los peques, pero la implicación no ha sido al 200% como suele serlo.

De este curso pasado saco pros y contras. El hecho de no llevar una tutoría y no hacer una jornada completa me ha facilitado el poder no estar el 100%. No quiero decir que una especialista trabaje menos pero sí que es cierto que, al menos en este colegio, cuando eres tutora tienes muchos trabajitos extras y en mi caso todos eso trabajos extras que he tenido como especialista los he compartido con otra compi que también hacía menos jornada.

Pero sí que es cierto que cuando pasas por tantas clases (y te tocan tantas sustituciones) te acabas sintiendo como una marioneta y no estas en tierra de nadie. Te conoce todo el mundo, pero no estas aferrada a ninguna clase. Eso es lo que precisamente me ha costado más.

No puedo negar tampoco que la relación con el alumnado después de ser madre cambia mucho, sobre todo a nivel emocional. Yo creo que me he vuelto mucho mas empática; antes de ser madre quizás no conseguía ponerme tan al 100% en la piel de las familias como ahora o simplemente se me podían pasar por alto cosas por desconocimiento que ahora os aseguro que no se me pasarían… y la relación con los niños/as también cambia mucho… pero no quiero ponerme más sentimental con esto, hehehe (quizás más adelante me lanzo a escribir sobre este tema).

Sea como sea, ha sido un curso diferente que también ha pasado volando. Antes de acabar el curso pasado, hice una entrevista de las que hacen estos últimos años, “entrevista con perfil” creo que se llama, en un colegio público que a mí personalmente ME ENCANTA y me cogieron como tutora de infantil… La verdad es que no me lo esperaba.

La semana pasada empecé a trabajar y las primeras impresiones fueron muy muy buenas. Me he sentido súper acogida tanto por dirección como por las compis y lo mejor de todo es que…¡Seré tutora de P-3! Os iré contanto cómo va (Ah y prepararos que compartiremos muchos recursos para infantil 😉 )

Y aquí finaliza mi crónica. A l@s que habéis llegado al final ¡¡BINGO!! Fuera bromas, con este post os quería contar mi experiencia y sobre todo ayudar a tod@s aquell@s que os cuesta salir de la zona de confort (como es lógico y natural) y yo os animo a que lo hagáis.

Cada uno conoce su situación y no es cuestión de actuar sin pensar. No, por supuesto que no. Hay momentos en los que querríamos hacer cosas pero por nuestra situación no es quizás el mejor momento pero sí que os animo a reflexionar sobre algo… ¿Os dais cuenta lo importante que es nuestra profesión? ¿Os dais cuenta que nuestra profesión va mucho más allá que enseñar conceptos académicos? ¡Estamos EDUCANDO a personas! Tenemos una de las profesiones más bonitas del mundo y no, no vale la pena ir a trabajar amargad@s porque nos da miedo salir del confort en el que vivimos, porque no nos sentimos a gusto donde trabajamos pero “es trabajo”. ¡NO! Nuestro alumnado se merece a alguien que les mire con amor y que crea en ellos porque como dice nuestros lema..¡Sin emoción no hay aprendizaje ¡Emocionémonos junt@s! Así que profes… yo solo puedo deciros que encontré «la magia», «el éxito» o como queramos llamarle… y eso no significa que desde entonces todo ha sido un camino de rosas para mí (¡para nada! Si me ha pasado de todo! )pero lo que sí que puedo decir es que me siento más autémtica, más libre y más «yo misma».

Y ahora sí que me despido y os deseo de todo corazón ¡UNA FELIZ VUELTA AL COLE! y que sea lo más apurada posible, jejeje 😉

¡Un fuerte abrazo compis!

6 opiniones en “Cuando decidí salir de mi zona de confort”

  1. Caray! Parece que me hayas leído por dentro. Es verdad que, a veces no es factible salir de esa zona cuando eres el sustento principal de tu familia… Pero sí que puede una ir sacando los miedos para dejar paso a la magia… Y en ésas andamos.
    Muchas gracias por el post!! Y bienvenidos los recursos para Infantil!!! 🤩

    1. Toda la razón, Elena. ¡Que tengas mucha suerte y mucho ánimo con todo! 😉 Ya verás como llegará tu momento. ¡Un beso enorme!

  2. ¡Hola!
    Muchas gracias por compartir tus emociones y escribir un artículo tan bonito. ¡Que tengas un buen curso!
    Un abrazo

  3. Anna, que bé llegir tot això. Em trobo en una situació molt similar. La diferència és que vaig ser tonta, i fa 10 anys, quan vaig acabar, no em vaig apuntar a llistes. Aquest estiu, després de reunir tota la paperassa, he descobert que no ho puc fer perquè Infantil no està convocat en CAP territori de Catalunya. Així que de moment, no puc deixar l’escola concertada. I sense ni la opció a que et truquin de llistes… ja no és el mateix sortir de la zona de confort.

    1. No pateixis Gemma, poc a poc. Ara intenta gaudir el màxim i si veus que més endavant t’hi pots apuntar, endavant! una forta abraçada i que tinguis un bon curs!

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