Agenda Solidaria para Profes en Apuros 5ª Edición, o cómo equivocarse es maravilloso.

03.08.20

Aviso, me resulta más difícil ser breve que llevar mascarilla en la playa. Los y las que nos seguís de hace tiempo sabéis que con el proyecto de la Agenda Solidaria para Profes en Apuros cada año acaba siendo una odisea. 

Lógicamente siempre os contamos lo bueno, porque bastantes preocupaciones tenemos todos en la vida como para además cargaros con las nuestras, pero hoy mientras buscaba posts antiguos en los que hablábamos del proyecto de la agenda he recordado una cosa. 

Cuando abrimos el blog, hace ya 5 añacos (qué fuerte, que parecen 2 días y la de cosas que nos han pasado madreee), y os preguntábamos qué era lo que os gustaba de nuestros posts, había una respuesta que se repetía muchísimo: la autenticidad. 

Contábamos lo que hacíamos en clase, lo que salía bien, lo que había que darle una vuelta, lo que pensábamos que iba a ir bien y terminaba siendo un fracaso,  lo que nos repateaba del mundo educativo y lo que aprendíamos por el camino. Pues bien, este post va de eso: de aprendizajes.

Primera lección: lo maravilloso de la individualidad, la importancia de escuchar y  replantearnos lo aprendido.

Cada clase es un mundo, y lo que nos funciona en un grupo no tiene por qué funcionar con otro. Por mucho que te prepares una sesión, eso no te garantiza que vaya a salir fetén. Y ésa es la magia de lo extraordinario, poder ir descubriendo las particularidades de cada grupo, detectar y escuchar sus necesidades, adaptarnos a sus ritmos y ser testigos cuando ocurre la magia e integran lo aprendido. Nos pasaba lo mismo con la forma de dar clase: el libro de texto nos parecía limitante, los métodos de producción en serie y descubrimos que teníamos la capacidad de poder crear y usar recursos adaptados a cada uno de nuestros niños y niñas. A-lu-ci-nan-te. De esta necesidad de cambio y querer compartirla con el mundo nació el blog. 

Dos: ¿quién os manda meteros en camisas de 11 varas? O cómo un sueño puede llevarte a otro aún mejor.

No nos llegaba con tener que aprender de WordPress, no tener ni idea de fotografía, power point nivel usuario -somos de la generación en la que la  informática consistía en aprender qué era un tabulador en Word-, y darlo todo en el cole,  que nos da por meternos en el maravilloso mundo de la papelería. ¡Ay alma de pollo! ¿Pero por qué? Aquí sí que tengo respuesta: pues porque no encontrábamos ninguna opción de Agenda que se adaptara realmente a lo que necesitábamos y que además dieran ganas de usarla siempre. Ahora hay muchísimas opciones preciosas pero pensad que en aquél entonces las agendas de profes eran de un blanco y negro rigurSOSO.  Así que nos aplicamos la del «si no lo encuentras créalo» y eso hicimos, 5 años ha!!! Te dejamos aquí el enlace para refrescarte la memoria:

¿Tortazos? Por supuesto. Nos tangaron con los presus, nos equivocamos con los cálculos del crowdfunding, el apasionante mundo de los impueeeeestooossss (importante leer en balleno)… 

¿Satisfacciones? Insuperables. Habíamos creado algo útil que la gente quería. Conseguimos salir en los medios de comunicación y eso nos permitió cumplir uno de nuestros más deseados propósitos: que llegase a más gente el mensaje de que la educación necesitaba un cambio. El verano empaquetando había merecido la pena. Y además cerramos campaña habiendo recaudado 2000 euros para Save The Children. Suelto micro. 

Tercer aprendizaje: escucha a tu corazón.

No, no es una canción de Disney. Desde el principio queríamos poder ofrecer una alternativa a todo el mundo y que la Agenda pudiera estar en 6 idiomas: castellano, català, english, euskera, asturiano y gallego. Que ningún profe se quedara sin su agenda. 

Pues bien, lamentablemente, los números -como el algodón- no engañan, y con todo el dolor de nuestro corazón tuvimos que sacrificar la producción en papel de 3 idiomas, pero eh (palmadita en el pesho) en PDF que no faltase. ¿Error por haberlo hecho a pesar de los números? Puede ser. Pero eso nos acercó aún más a un montón de profes que hablan estos idiomas y que nos mandaron un montón de muestras de cariño por acordarnos e intentarlo. 

Cuarto: El dinero no es malo y qué poco nos gusta hablar de él.

Con esta afirmación se me van a echar encima los leones, lo sé, pero permitidme explicarme: el dinero, en sí, no es malo. Vivimos en una sociedad dentro de un sistema que efectivamente tiene muchas cosas malas, muchísimas más, mejorables, no lo dudo, pero es el sistema en el que vivimos y no reconocerlo (y con esto no quiero decir que debamos conformarnos, se puede trabajar por el cambio desde dentro) nos aleja de la realidad y la vida en sociedad. 

El dinero, nos permite poder hacer muchas cosas, y cosas buenas. Otra cuestión es con qué intención usas o de qué forma consigues ese dinero. Pero sentirse culpable por ganar dinero de forma honrada, no nos conduce a nada positivo más que a infravalorar nuestro trabajo. 

Nosotras desde el 1er año teníamos claro que si íbamos a pedir dinero a la gente para poder financiar la producción de la Agenda, queríamos poder devolver ese gesto de alguna manera. Por eso decidimos que el proyecto debía ser solidario.

Pero tampoco queríamos que este gesto se limitase a una donación y ya. Hasta la vista artista. No.

Queríamos contribuir a proyectos relacionados con Educación, para nosotras el arma más poderosa y la única. Y que estos proyectos tuvieran presencia en escuelas de España. Trabajar en coles de alta complejidad nos permitió acercarnos a realidades de las que hasta entonces habíamos oído hablar, pero convivir con estas realidades nos enseñó que no hay que irse tan lejos, a nuestro lado, hay personas que necesitan nuestra ayuda.  

Quinto: rodéate de gente que se implique como tú.

En lo primero que pensamos fue en contactar con ONGs, y bueno, como comentaba antes, hay muchas cosas que tienen que cambiar, y algunas de estas ONG no son una excepción. Aprendimos que esto de las donaciones, algunas de las entidades las gestionaban como un trámite, un servicio de limpieza de la imagen. Aún recuerdo lo indignadas que salimos de alguna conversación. Pero entre el fango pueden crecer flores ¿lo sabíais?

Así que dando con la entidad adecuada, gestionada por personas íntegras, y manifestando nuestras condiciones, dimos con organizaciones, pero sobre todo personas, que trabajaron con nosotras durante la campaña, nos hicieron partícipes de todos los procesos, y compartieron con nosotras los resultados, aquello que se había logrado gracias a la donación y el trabajo en equipo. 

Esto, lo traslado también al fantástico mundo de los colaboradores. No quiero aburriros. Esto va de prueba-error, prueba-error, y como los matrimonios, pueden no funcionar, haber engaños, decepciones, frustraciones… Pero eso no puede hacer que nos cerremos a dar nuevas oportunidades. De todas y cada una de estas relaciones hemos aprendido algo y nos han llevado a tener el fantástico equipo que tenemos ahora y que se ha convertido en nuestra red de apoyo. 

Sexto: hazlo a pesar del miedo.

Aquí la que escribe no es ilustradora. No tengo formación artística de ningún tipo, pero siempre fui de lápiz suelto. Anna y Carlota siempre me animaron a dibujar pero a mí me daba muchísima vergüenza compartirlo: síndrome del impostor parece ser que se llama. 

Finalmente me animé, aposté por lo que realmente me gustaba hacer, aunque no era la opción fácil, ni la más segura, ni para la que me había preparado y la experiencia no pudo ser más reveladora y emocionante. Acabé llorando en un directo, y tengo miedo cada día, pero no me arrepiento, porque me sobrepuse al miedo, lo vencí, y eso te permite vivir nuevas experiencias y por tanto aprender de ellas, ¡y de ti misma! 

Séptimo: La «competencia» es buena.

Te da la oportunidad de esforzarte por ser mejor.

Es indudable que las redes sociales han conseguido que todo sea muchísimo más accesible. Nos dan la oportunidad de llegar a muchas más personas, y por tanto ser susceptibles de que más gente vea lo que haces. Si estas personas ven que lo que tú haces funciona, es lógico que algunas se animen a intentarlo, porque quieren tener también eso que a ti te funciona. 

Ya he hablado antes del sistema, capitalismo, libre mercado, bla bla… no os voy a contar nada nuevo, pero seamos sinceras, la primera vez que vimos que aparecían más agendas para profes hechas por profes nos vino un picorcito al pecho que anunciaba la llegada del “de siempre”: el miedo, de la mano de la inseguridad: ¿y si ya no la compran? ¿y si no vendemos? ¿y si nos arruinamos? ¿y si..? ¿y si..? 

Por suerte en el tándem de apuradas somos 3, y cuando una flaquea, le sujetan las otras dos, así que no nos concedimos más tiempo en lamentaciones, se trata de reinvertirlo en reflexionar: ¿cómo podemos hacerlo aún mejor? 

Enviamos cuestionarios cada año a la gente que ha comprado la agenda: para detectar qué mejorar y trabajar en ello. 

Ahora nos encontramos con cientos de opciones de agendas, cuadernos del profesor, planificadores… ¿os imagináis que nos pasáramos el tiempo lamentándonos por ello? ¿Qué clase de incrédulas y egoístas seríamos? ¡Que haya tanta variedad es maravilloso! Porque quiere decir que cada vez más gente podrá encontrar la opción que realmente necesita, y no nos olvidemos, se trata de eso. 

¿Que para nosotras se complica la cosa? Obvio, pero sinceramente, no me imagino una agenda que sea igual cada año, poder mejorarla nos flipa. Muchas alternativas que se ven por redes son chulísimas y de todo el mundo se puede aprender algo nuevo. Esta clase de retos son los que te encienden para darle una vuelta a las cosas, así surgió la agenda de este año: ¡PERSONALIZABLE! Fue un quebradero de cabeza, pero una satisfacción verla hecha realidad…

Octavo: La prisa no garantiza el éxito, es contraproducente, y perjudica la salud.

Con la Agenda nos pasa que una vez acabamos la campaña necesitamos descansar de ella. Luego vienen los meses de gestión, que son los más tediosos porque toca hacer un montón de pruebas y entre todo lo del cole más el blog procrastinamos… pero entonces llega año nuevo y ¡ay madre! Otra vez a correr. 

Y este año con un Bonus: ¡corounavairus! Si algo nos ha enseñado este bicho es que lamentarnos puede hacernos sentir mejor 5 minutos, pero después no sirve de nada. Otra lección que aprendimos con los embarazos, y temas de salud varios, es que no podemos llegar a todo, es necesario priorizar, y lo urgente no es lo importante. Con todo lo que estaba pasando, decidimos centrarnos en poder ofrecer recursos y herramientas que fueran de ayuda para toda la comunidad educativa. 

Webinars, tutoriales, directos, cuentos, posts… nos centramos en generar contenido que pudiera llegar al máximo de profes y familias posibles para ayudar en esos días tan inciertos. 

¿Y qué pasa con la agenda? Nada. Imprentas cerradas, fin de la historia. Es urgente, sí. Pero no era lo importante en ese momento. 

Noveno: si no disfrutas del proceso, el resultado no merece la pena.

Hay días en que verlo todo como en una peli Disney cuesta más, la verdad. Porque estamos cansadas, o frustradas de ver que no podemos hacer todo lo que queremos hacer al ritmo que nos gustaría, molestas por lo que os decía antes, ves que más gente hace lo que tú y bueno, toca salir de la zona de confort y exigirse más, o porque se te junta todo, o no te pasa nada. Entonces, si es mayor la sensación de angustia, toca plantearse: 

¿para qué estoy haciendo todo esto?

Si la respuesta es para conseguir x resultado (algo que puede ser muy lícito, eh? No lo critico), estar más pendiente de esos resultados que del proceso, puede ser una señal de que realmente, en el fondo de tu ser, no te flipa tu proyecto. 

Y si no amas tu proyecto, muy por encima de los resultados que puede que dé, como también puede que no, te vas a estresar y mucho. Así que céntrate en el proceso, porque salga bien o mal, al menos lo habrás disfrutado. 

Preguntas como éstas son muy necesarias. Por eso en la agenda de este año hemos reservado huecos para la reflexión, para poner foco. Para que cuando flaqueemos, cuando nuestra mente se ponga en modo piloto automático a murmurarnos, podamos parar y pensar: ¿Para qué soy profe? ¿Para qué estoy haciendo esto? Y ¿cómo voy a conseguirlo? Dividir una hazaña en etapas y altos en el camino nos ayudará a conseguir lo que nos propongamos. 

Décimo: ponerse la primera en la lista de prioridades es una inversión.

No somos las más adecuadas para dar lecciones a nadie, porque sobre todo en este caso no predicamos con el ejemplo: nos cuesta MUCHO ponernos en primer lugar y no tomamos conciencia hasta que el cuerpo nos manda un aviso que nos obliga a frenar.

Pero estamos dispuestas a trabajar en ello para evitar que nos ocurra, o al menos tan a menudo.

Se viene un año como poco incierto, pero tiene pinta de que además va a ser duro, muy complejo.

Hay mucha teoría, muchas expertas dando lo mejor de sí para preveer escenarios, pero lo cierto es que nadie sabe nada. Nuestro consejo en este sentido es:
DEJA QUE FLUYA. Desde la conciencia: parar, escuchar, estar presentes y preparadas para afrontar situaciones nuevas desde la calma y la serenidad.

Las cosas fluyen, y llegan. Hay que trabajarlas, pero no forzarlas. Y entre otras cosas, algo que va a ayudarte y mucho a que tu energía esté bien cargada de buena vibra es el cuidarte (alimentación, deporte, meditación) y hacer cosas que te gusten, que disfrutes.

Y cuando venga de nuevo la mente en piloto automático a hacerte sentir culpable porque podrías estar «aprovechando el tiempo» en lugar de estar ociosa, cambia el modo: estás invirtiendo el tiempo: en recargar tu enería para afrontar lo que venga, sea malo, regular o incierto 🙂

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